Fusiones bancarias en época de covid

Una de las alternativas elegida por los bancos españoles para recuperar la rentabilidad perdida a raíz de la crisis financiera de 2008 han sido las fusiones bancarias. A través de estas operaciones, las entidades financieras, demasiado ligadas al ciclo económico, reducen una parte importante de sus costes, a la vez que se aseguran una mayor presencia en el mercado.

Hace una década, en España operaban más de 60 entidades, pero la acusada caída de beneficios y el retraso en la subida de tipos en Europa desde 2011 han reducido el número a su mínima expresión. Hoy son prácticamente una docena los bancos que han sobrevivido a la onda expansiva generada a raíz de la caída de Lehman Brothers, allá por 2008, y todo apunta a que la cifra se reducirá hasta ocho, consecuencia directa del desplome de beneficios generado por la pandemia.

Dos concentraciones en menos de tres meses

El pistoletazo de salida de esta nueva ronda de fusiones lo dieron CaixaBank y Bankia, entidades que agrupan casi a una veintena de antiguas cajas, y que aspiran a culminar su fusión en los primeros meses de 2021, lo que implicará un importante ajuste de la red y de la plantilla, aún por concretar.

Se trata de la segunda operación anunciada en menos de tres meses, tras la de Unicaja y Liberbank. Aunque se esperaba una tercera fusión entre el Banco Sabadell y BBVA, finalmente estas entidades financieras han puesto punto y final a las conversaciones que mantenían para su fusión tras encontrar discrepancias al hacer números para cerrar un principio de acuerdo.

La ruptura se produce 11 días después de que los dos bancos confirmaran contactos incipientes para una posible integración. Esta fusión habría generado un grupo financiero con más de 950.000 millones de euros en activos y un tamaño en España algo por debajo al que tendría la unión de CaixaBank y Bankia.

España, uno de los países con mayor concentración bancaria

Esto se traduce en una mayor concentración bancaria, ya de por sí elevada con respecto a nuestros vecinos europeos. Mientras que en Alemania y Reino Unido, los cinco grandes bancos concentran solo el 31,2% del total de activos, Italia el 47,9% y en Francia el 48,7%, en España más del 67% de los activos bancarios al cierre de 2019 estaban en manos de las cinco principales entidades (Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia y Sabadell), porcentaje que se disparará hasta el 70,6% en el caso de que se materializasen las fusiones CaixaBank-Bankia y BBVA-Sabadell, según los datos recopilados por Analistas Financieros Internacionales (Afi).

Menos sucursales y más desigualdad

Algunos de los efectos colaterales de estas fusiones bancarias serán el cierre de sucursales y la progresiva desaparición de establecimientos de algunos territorios, principalmente en las zonas rurales.

En 2008, España era el país europeo con un mayor número de oficinas bancarias, con 46.065. Esta cifra suponía el 24,7% del total de la zona euro y el 19,4% de la Unión Europea (UE). Doce años más tarde, el número de sucursales ha disminuido prácticamente a la mitad, tal como recogen las estadísticas del Banco Central Europeo (BCE).

La situación más crítica se produce en los municipios que han perdido la única oficina bancaria que tenían: es el caso de 4.194 localidades españoles, según un estudio de lNE y el Banco de España. Los municipios sin oficina bancaria se han incrementado un 17,4% desde 2008.

Menos empleados

El progresivo cierre de oficinas, además de debilitar la atención personalizada al cliente, también ha repercutido en el número de empleados. El ajuste de la banca se ha traducido en un recorte de 97.000 puestos de trabajo desde el inicio de la crisis, cuando el sector daba empleo a unas 240.000 personas. Solo durante este año unos 7.400 trabajadores han salido o van a salir a través de Expedientes de Regulación de Empleo (ERE).

Todo esto sitúa a España como uno de los países con una de las redes de sucursales de menor tamaño de la Unión Europea: apenas hay cinco o seis empleados por cada sucursal, frente a los 120 trabajadores por sucursal con los que cuenta Luxemburgo, según el BCE.

Incremento en el precio de los servicios financieros y las comisiones

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) también ha manifestado su preocupación por el impacto de las fusiones bancarias en el nivel de competencia y en el acceso a los servicios financieros en España. Según indican, a raíz de estos procesos, podrían verse incrementados los precios de los servicios financieros a medio y largo plazo.

Así como el aumento de las comisiones, que ya se está produciendo en las principales entidades financieras. BBVA ya ha anunciado que empezará a cobrar desde el próximo 1 de enero a sus clientes una cuota de dos euros cada vez que retiren dinero en efectivo en ventanilla por un importe inferior a 2.000 euros. Una comisión que ya cobra CaixaBank por retirar efectivo en ventanilla, aunque en este caso las cuatro primeras operaciones están exentas.

Conclusiones

Pero las fusiones no se dan únicamente entre las entidades más grandes, ya que también Unicaja Banco y Liberbank, con un tamaño más reducido, decidieron también retomar sus conversaciones de fusión, mientras se mantiene la duda de qué pasará con otras entidades como Ibercaja Banco, que aspiraba a salir a Bolsa, Kutxabank o Abanca.

Bankinter, entretenida con su expansión en Portugal e Irlanda y la compra de EVO Banco, parece que apuesta por mantenerse al margen de esta nueva oleada de fusiones, al igual que el Banco Santander, que con la compra de Popular reforzó su posición en España.