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El Concurso de Acreedores exprés

24 de septiembre de 2020. Muller Friedman Abogados Mercantil Concursal

Si una empresa que se encuentra en situación de insolvencia inminente no ha presentado concurso de acreedores en el plazo acordado al efecto, se entiende que el administrador ha actuado negligentemente y deberá hacer frente y responder con su patrimonio personal por las deudas contraídas con los acreedores de la sociedad.

La crisis del COVID-19 ha incrementado exponencialmente la utilización de la figura del concurso de acreedores exprés, que está regulado en el art. 176 bis. 4 de la Ley Concursal y en el art. 470 del nuevo Texto refundido:

El juez podrá acordar en el mismo auto de declaración de concurso la conclusión del procedimiento cuando aprecie de manera evidente que la masa activa presumiblemente será insuficiente para la satisfacción de los posibles gastos del procedimiento, y además, que no es previsible el ejercicio de acciones de reintegración o de responsabilidad de terceros ni la calificación del concurso como culpable.”

Pues bien tenemos que puntualizar que, a esta modalidad de concurso, solamente pueden acudir las personas jurídicas.

Así, si una empresa se encuentra en situación de insolvencia, no posea activos y se ve obligada a solicitar el concurso de acreedores, tiene la opción de podrá acudir a un concurso exprés.

Con este tipo de concurso, se salvaguarda la responsabilidad del administrador de la sociedad, al cumplir lo estipulado en el art. 5 Ley Concursal en relación con el art. 367 de la Ley de Sociedades de Capital.

¿Qué requisitos son necesarios para poder acudir al concurso de acreedores exprés?

El concurso exprés es una modalidad de concurso de acreedores dirigida, por norma general, a aquellas empresas que no pueden hacer frente a sus deudas por verse inmersas en una complicada situación económica y que por de falta de liquidez, inminentemente cerrará su negocio. A ello se suma el hecho de que no poseen bienes de ningún tipo para liquidar al objeto de abonar sus deudas o carecen de patrimonio alguno (o sea residual a efectos de liquidación) o incluso cuando poseen, su valor de liquidación es insuficiente para cubrir los costes de un concurso de acreedores ordinario.

Es necesario también que no sea previsible la calificación del concurso como culpable ya que en caso de detectarse que en la empresa hubieren existido irregularidades generadas por la falta de diligencia de sus administradores, el juez podría denegar la solicitud de concurso exprés al caber acciones de reintegración, de impugnación o de responsabilidad de terceros.

¿En qué consiste el concurso exprés?

La solicitud de concurso exprés debe presentarse ante el juzgado de lo mercantil correspondiente. Una vez revisada por el Juzgado la demanda y la documentación aportada, si se han cumplido los requisitos se procede a su admisión o inadmisión.

En caso de admitirlo el juez como concurso exprés, no se nombrará siquiera administrador concursal y se procede al cierre del expediente judicial con la conclusión del concurso y sin tramitación de este en el mismo auto.

Al mismo tiempo con el auto de conclusión del juzgado, se declara la extinción de la sociedad de forma inmediata sin liquidación de los bienes de esta, puesto que ya no dispone de bienes.

Las ventajas del concurso exprés son las siguientes:

  • El ahorro de costes para la empresa.
  • Rapidez y agilidad en el procedimiento: No se procede al nombramiento de un administrador concursal que se ocupe del control y administración de la sociedad mientras dure el procedimiento, sino que el juez dicta en el mismo auto la apertura y la conclusión del concurso, sin necesidad de que se desarrollen ninguna de las fases del concurso ordinario (fase común, fase de convenio y fase de liquidación.
  • De forma paralela, el juez solicitará también la extinción de la sociedad y el cierre de la hoja registral.
  • No se ejecuta la fase de calificación del concurso, derivándose de este hecho la no responsabilidad del deudor por la situación de insolvencia de la sociedad. Aunque el deudor no sea objeto de concurso culpable, el órgano de administración general quedaría sujeto al régimen de responsabilidad correspondiente.
  • Se anuncia la declaración y conclusión del concurso en el Boletín Oficial del Estado, el Registro Público Concursal y en el tablón de anuncios del juzgado. Asimismo, se expide mandamiento dirigido al Registro Mercantil correspondiente para la inscripción de la conclusión del concurso.

Aunque para las empresas sofocadas por deudas puede ser una solución rápida y eficaz, evitando un procedimiento largo y tedioso, para los acreedores es bastante perjudicial ya que en ningún caso van a cobrar sus deudas al no poseer la empresa concursada activo alguno.

Se resalta la ineficacia de poner en marcha un procedimiento judicial de concurso de acreedores cuya función inicial era la de instrumento diseñado para reflotar empresas, para convertirse con la crisis del coronavirus en una herramienta perfecta para cerrarlas.

Muller Friedman

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